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Categoría: INTERNACIONAL
Hay una escena que se repite en casi todas las exposiciones de arte abstracto. Un visitante se detiene frente a un lienzo, lo observa durante unos segundos, frunce el ceño y susurra algo parecido a: "cualquier niño podría hacer esto". Esta frase, tan recurrente como injusta, resume la gran dificultad que el público general tiene para aproximarse a la abstracción. No es un problema de capacidad intelectual, sino de código: el arte abstracto utiliza un lenguaje que no estamos acostumbrados a leer.
Mientras que la pintura figurativa nos ofrece un punto de apoyo reconocible —un rostro, un paisaje, una escena—, la abstracción nos arroja a un territorio sin mapas. Y eso, para muchos, resulta incómodo. Pero como bien señaló el pintor alemán Gerhard Richter, una de las voces más respetadas del arte contemporáneo: "La pintura abstracta no es un juego ingenioso: es una necesidad, y como todo lo desconocido nos asusta y nos llena de esperanza al mismo tiempo".
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