AMBLART

desde 2005 ayudando en la promoción del Arte Contemporáneo

Get Adobe Flash player
Búsqueda personalizada

ESTO NO ES LO QUE PARECE. RENÉ MAGRITTE

RENÉ MAGRITTEPor Bárbara Zamora de Barrio

A pesar de que el Surrealismo es sobre todo un movimiento literario, los artistas

plásticos también plasman en sus obras una inquietud que estaban desarrollando por lo que estaba más allá de la realidad, esto es, en su término correcto, el suprarrealismo.

La clave de los sueños, 1930

La clave de los sueños, 1930

El origen del Surrealismo se puede remontar a 1921, a pesar de que fue en 1924 cuando André Breton escribe el primer manifiesto sobre el movimiento. Es en ese año, cuando Breton conoce a Freud y difunde entre sus amigos el interés por los sueños, lo que desemboca en la libre asociación entre objetos y la propia mente del individuo. Estos artistas, tras la Primera Guerra Mundial, comienzan a plantearse otro tipo de realidad, e investigan las conexiones entre la mente y la realidad; ya en el Primer Manifiesto del Surrealismo hablan del automatismo psíquico, cuyas teorías habían desarrollado en gran medida, afirmando que “Automatismo psíquico puro por cuyo medio se intenta expresar tanto verbalmente como por escrito o de cualquier otro modo el funcionamiento real del pensamiento. Dictado del pensamiento, con exclusión de todo control ejercido por la razón y al margen de cualquier preocupación estética o moral.”

El Surrealismo produce una fractura entre el arte y la sociedad, pero, sobre todo, entre el mundo exterior y mundo interior, entre la fantasía y la realidad. Los surrealistas, al igual que los dadaístas, querían llegar a un estado de libertad social, aunque los surrealistas daban un paso más allá, ya que ellos también querían alcanzar una completa libertad del espíritu. Estos dos términos se convierten en el centro de la investigación por parte de Breton y del resto del grupo durante los años que duró el movimiento. Este tema es, por tanto, un elemento frecuente dentro de la obra teórica y artística de los surrealistas.

La obra La clave de los sueños de René Magritte, encierra muchas de las propuestas que el Surrealismo estaba poniendo de relieve en su pintura. En su obra pictórica, se remite a muchas teorías filosóficas y psicológicas, inspirándose o basándose en ellas para sus obras. En esta obra en concreto, la influencia más clara es la teoría de Freud de la libre asociación, por la cual el individuo, al ver un objeto o escuchar su nombre decía lo primero que se le venía a la mente. Magritte, por tanto, asocia una serie de objetos con otros términos que no tienen ninguna relación con el objeto original. Ya en otras de sus obras, el artista introduce términos que no se relacionan con las imágenes, o simplemente aparecen las palabras sin más.

Freud, junto con Marx, tiene mucha importancia dentro de la investigación surrealista, el primero como teórico de la libertad individual y el segundo como teórico de la libertad social. Tal y como Breton decía en 1935, “De la psicología contemporánea, el surrealismo considera esencialmente lo que tiende a dar una base científica a las investigaciones sobre el origen y las mutaciones de las imágenes ideológicas. En este sentido el surrealismo ha atribuido una particular importancia a la psicología del proceso del sueño, tal como Freud la ha explicado.” Aquí aparecen las dos corrientes de estudio por parte de los surrealistas: la libre asociación de imágenes que parte de las teorías de Freud, y la dicotomía entre pintar el sueño y pintar dormido. Los surrealistas consideran el sueño como una parte tan importante de la vida como lo es la vigilia. Por esto, los artistas querían encontrar un punto medio entre estos dos estados en los que se puede encontrar el hombre. Estos dos estados pueden resolverse en una realidad absoluta, dando lugar a la surrealidad. Los surrealistas querían llevar el inconsciente y el mundo de los sueños a la realidad, liberar las fuerzas del yo inconsciente, tal y como promulgaba Freud. Para ellos, el surrealismo en un medio de liberación espiritual.

RENÉ MAGRITTEEn el Surrealismo, la imagen adquiere una gran importancia, ya que es la base del proceso creativo. Aun así, la imagen surrealista se aleja completamente de la imagen tradicional, ya que los artistas la utilizan como medio de asociación con otras imágenes o términos que en la realidad son completamente diferentes. Con esto, lo que pretenden los surrealistas es provocar al espectador y que su imaginación se introduzca por los caminos de la alucinación y del sueño.

En su célebre obra Esto no es una pipa, el artista muestra una pipa, negándole la identidad al propio objeto, afirmando que lo que vemos no es lo que vemos, sino una representación de un objeto. En este sentido, en estas obras donde los objetos no aparecen con sus propios nombres, Magritte puede estar haciendo un juego en el cual muestra imágenes de objetos, pero al no ser los propios objetos en sí, no les otorga su designación original. Esta fórmula surrealista de suprimir la identidad del objeto, herencia del Dadaísmo, dio lugar a numerosas categorías en las que catalogar un objeto, ya que en el Surrealismo aparecen elementos que se repiten en todos los artistas, convirtiéndose en objetos surrealistas propios del movimiento, como, por ejemplo, el bigote. En el caso de Magritte, las pipas, manzanas, sombreros y señores en traje son sus señas de identidad propias.

RENÉ MAGRITTEPor tanto, Magritte, al contrario que otros surrealistas, se mantiene fiel al azar objetivo, utilizando una técnica pictórica cercana a la fotografía, y reproduciendo las incongruencias del mundo, al cual compone y descompone siguiendo los módulos de su propia alucinación. Magritte, como ya hemos visto, utilizó muchos de los elementos y teorías surrealistas para la realización de su obra; sin embargo, prefirió representar teorías filosóficas en su pintura más que los sueños y las realidades del inconsciente.  

Revista Saber de Ciencias

Zapatosmania.com La Revista de Zapatos y Calzado