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Huellas corporales. Santiago Sierra

Huellas corporales. Santiago SierraLa línea, el tatuaje, el cuerpo. Se trata de tres elementos con los que Santiago Sierra (Madrid, 1966) ha trabajado en numerosas ocasiones a lo largo de su trayectoria artística.

La fotografía, el vídeo, la performance y la acción se entrelazan constantemente en su trabajo, dando lugar a obras estridentes que llegan incluso a resultar incómodas para el público y siempre dan lugar a numerosos debates en torno al arte contemporáneo.

Es un arte, pues, que ha sido revolucionario, y en diversas ocasiones ha llegado a ser denunciado por su franqueza. Su representación tan meticulosa y transparente de la realidad y de la sociedad ha llevado a escándalos y al cuestionamiento del propio arte contemporáneo, debido a su naturaleza tan provocativa como agresiva.

Dejando la prensa a un lado, este artículo estudia la otra cara de la obra de Santiago Sierra: su poética. De esta manera, se subrayan los tres elementos previamente mencionados: la línea, el tatuaje y el cuerpo, relegando a un segundo plano lo político y lo social de su arte. Se puede decir que Sierra ha introducido literalmente al hombre dentro del panorama artístico. Mientras que Yves Klein, por ejemplo, es archiconocido por haber empleado el cuerpo femenino durante el proceso de creación de sus pinturas como mero instrumento del artista, como pincel vivo, algunas obras de Sierra hacen realmente uso de la presencia del cuerpo humano, en ocasiones como un lienzo en blanco, y en otras ocasiones como verdaderos objetos dinámicos.

Son muchas sus performances en las que se puede observar a gente siendo tatuada, gente que luego queda marcada permanentemente con una mancha de tinta en su piel. El tatuaje se convierte a lo largo de su trabajo en un nuevo material experimental. En la acción Línea de 160 cm tatuada sobre 4 personas (España, 2000) se dibuja una línea sobre las espaldas desnudas de cuatro prostitutas que, sentadas, hablan y ríen durante todo el proceso. Dicha línea, que une las cuatro espaldas femeninas, se puede entender como un camino que recorre diferentes pieles y cuerpos. Estos cuerpos quedarán siempre marcados, con lo cual se convierten en obras de arte vivas, cuestionando así el carácter efímero de la acción. Sierra juega con el concepto de la frontera entre la vida y el arte, ya que la gente tatuada continúa después con su vida y su día a día con ese sello artístico en su espalda. Se trata de una huella, un rastro, una prueba de su aproximación al arte, y con dicho sello o producto resulta imposible comerciar.

Sierra escoge figuras o elementos geométricos para sus experimentos artísticos, divagando a través de formas como la línea o el cubo, el rectángulo o el cilindro. La línea puede ser considerada el símbolo más simple, y es precisamente esto lo que escoge para marcar las espaldas de esas cuatro prostitutas. Así, convierte a la línea en la protagonista de la acción. Sin embargo, no solo usa este elemento para esta performance artística, sino también años antes en Línea de 30 cm tatuada sobre una persona remunerada (México, 1998) o Línea de 250 cm tatuada sobre 6 personas remuneradas (Cuba, 1999). Lo mismo ocurre en su trabajo Línea de 10 pulgadas rasurada sobre las cabezas de 2 heroinómanos remunerados con una dosis cada uno (Puerto Rico, 2000).

La performance Los penetrados (España, 2008) es otro ejemplo de este uso del cuerpo y las figuras geométricas. Esta performance se dividió en ocho actos, y se realizó alternando parejas de hombres o mujeres blancos o negros. Cada acto consistía en un encuentro sexual entre las diferentes parejas, en el cual tenía lugar toda combinación posible en una sala rodeada de espejos. La fecha de dicha performance es también de gran importancia para su posterior interpretación, ya que tuvo lugar el 12 de octubre, el Día de la Raza, que conmemora el descubrimiento de las Américas por Cristóbal Colón.

Simetría, estética y geometría; todo se tuvo en cuenta en esta representación simbólica de la colonización de Colón. Los elementos que nos llevan a entender este segundo significado detrás del acto sexual serán explicados a continuación. En primer lugar, el ensalzamiento de los colores de las distintas parejas, que están siempre colocadas estratégicamente dependiendo de la negrura o la blancura de su piel, representa visualmente el acto colonizador. Por otra parte, las mantas geométricas sobre las que se coloca a cada pareja insinúan un diseño propio de los nativos americanos, y se colocaron de forma precisa a lo largo de la sala. Por último, el factor poseedor-poseído.

Este último elemento contiene un gran significado simbólico, puesto que el poseedor (el colonizador) se convierte en el penetrador y el poseído (el Nativo Americano) se convierte en el penetrado. Aquí Sierra ahonda en el lenguaje del cuerpo y casi recrea una escena de violación. La brutalidad de cualquier acto colonizador se representa a través de esta performance directa y honesta, que no podría ser más literal. Únicamente queda preguntarnos: ¿qué lenguaje puede ser más poderoso que el cuerpo mismo?

Por otra parte, los espejos presentes en esta acción crean una distancia entre la performance artística y la vida real, y permiten al espectador metamorfosearse en una especie de voyeur a través del reflejo del espejo y la lente de la cámara, desafiando así la envergadura y los límites del arte. El espejo se convierte en un factor mediador que reduce la brutal realidad del acto, multiplicándolo y transformándolo en algo surrealista, en una especie de templo estético del arte.

FIG 1 - Huellas corporales. Santiago SierraLos penetrados ofrece una serie de fotografías (FIG 1) que destaca por su gran sensibilidad, delicadeza y ternura, que contrasta con la tosquedad y el salvajismo del acto de penetración. Estas fotografías en blanco y negro presentan imágenes fragmentadas de las espaldas de los penetradores y los penetrados, revelando las líneas y las tensiones del cuerpo en movimiento. Son un perfecto ejemplo de la conjunción de los diversos elementos poéticos del arte de Sierra, como lo son el uso de la línea, la metáfora y la belleza del cuerpo humano, como se puede observar en la imagen superior.

Además, 10 personas remuneradas para masturbarse (Cuba, 2000) y Persona mostrando su pene (Nueva Zelanda, 2009) son dos instantes en la obra de Sierra en los que la realidad se convierte de nuevo en arte de la forma más meticulosa, dejando a un lado la censura y los tabús sociales. El cuerpo se convierte en el centro, en el foco de la lente de la cámara, así como el ojo del espectador y del artista. Sin ningún tipo de efecto borroso ni de censura, el ser humano es presentado en su momento más instintivo y primitivo, apareciendo frente a la cámara desnudo casi al completo. La intimidad y la vida privada son mostradas a través de estas dos performances, tratando lo silenciado, lo oculto y lo escondido de la naturaleza humana.

Como se ha mostrado en este artículo y en los innumerables artículos de prensa que Sierra ha despertado, este artista español juega con lo peligroso y con temas censurados como el sexo, la prostitución, la remuneración, la pornografía, la masturbación y la homosexualidad. Sin embargo, hay también una lectura poética dentro de la aparente morbosidad, que a veces ha sido ignorada. Esta doble lectura o interpretación es lo que mantiene al arte contemporáneo y su naturaleza provocativa y trascendente vivos. Pues hasta en el artista más brutal y salvaje encontramos una intención sutil, la belleza más transparente e inocente y ese destello escondido que otorga a las performances y fotografías de Santiago Sierra la condición de aquello que llamamos “Arte”.

 

(1) - http://www.teamgal.com/artworks/711 : 2008, Detalle (Espalda 6), fotografía en blanco y negro, 18 x 12.5 pulgadas, edición de tres, expuesto en Los Penetrados, 2010.

 

Por Jessica Janeiro Obernyer

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