ESTAMPA 2026: Madrid cierra septiembre mirando al coleccionismo y a las nuevas galerías
IFEMA MADRID · 24–27 de septiembre de 2026
Madrid llega hoy, domingo 27 de septiembre, al final de una nueva edición de ESTAMPA. Durante cuatro jornadas, el pabellón 5 de IFEMA ha vuelto a convertirse en uno de los principales puntos de encuentro del arte contemporáneo español, con 84 galerías, artistas, coleccionistas, instituciones, profesionales y un público cada vez más interesado en descubrir y adquirir arte.
La 34.ª edición de la feria confirma una transformación que viene produciéndose desde hace años. ESTAMPA nació en 1993 vinculada fundamentalmente a la obra gráfica y a la voluntad de acercar el arte a un público amplio. Hoy es una feria de arte contemporáneo mucho más diversa, en la que conviven pintura, escultura, fotografía, instalación, obra gráfica, nuevos lenguajes y proyectos emergentes. Sin embargo, mantiene algo que continúa definiendo su personalidad: la voluntad de acercar el coleccionismo al público y fortalecer el mercado artístico español.
Y quizá esa sea la primera conclusión que deja esta edición: ESTAMPA no pretende ser ARCO, ni necesita serlo.
Una feria de proximidad
José María de Francisco, Chema, director de ESTAMPA, ha insistido durante los últimos años en la idea de un «mercado de proximidad». Una expresión que puede parecer modesta frente a la dimensión internacional de otras grandes ferias, pero que en realidad define una estrategia muy concreta: favorecer el contacto entre galerías españolas, artistas y coleccionistas que construyen sus colecciones desde una relación continuada con el galerismo.
Según el director de la feria, las adquisiciones habituales se sitúan aproximadamente entre los 1.000 y los 25.000 euros, un rango que permite que el coleccionismo no quede reservado exclusivamente a los grandes patrimonios.
El resultado es una feria en la que el visitante puede detenerse ante los stands, conversar con los galeristas y descubrir artistas sin la sensación de velocidad que caracteriza a otras grandes citas internacionales.
En ese sentido, ESTAMPA parece haber encontrado un espacio propio.
84 galerías y un mapa mucho más amplio
El Programa General reúne algunas de las galerías más consolidadas del panorama español: Max Estrella, Cayón, Espacio Mínimo, Moisés Pérez de Albéniz, Polígrafa Obra Gráfica, Juan Silió, T20, ArtNueve, Rafael Pérez Hernando, Álvaro Alcázar, Fernández-Braso, RocíoSantaCruz, Isabel Hurley, Set Espai d'Art o Siboney, entre otras.
Pero una de las características más interesantes de esta edición es precisamente que ESTAMPA no se limita a reunir nombres conocidos.
La feria ha ampliado considerablemente su mapa geográfico. Madrid comparte protagonismo con Barcelona, Valencia, Murcia, Málaga, Sevilla, Gijón, Santander, Zaragoza y otras ciudades, al tiempo que aparecen proyectos internacionales seleccionados, como la milanesa Wizard Gallery.
Esta diversidad territorial es importante porque permite comprobar que el mercado español del arte contemporáneo no se construye únicamente desde Madrid.
Ensayo Futuro: mirar hacia donde todavía no está el mercado
Una de las apuestas más interesantes de la edición vuelve a ser Ensayo Futuro, sección comisariada por Jesús Alcaide y dedicada a galerías y espacios jóvenes.
En esta edición participan Enhorabuena Espacio, Lapislázuli, E Ciento Veinte, Panarteria, Garage Bonilla, Ilgaz Yildiz Gallery, Arias Rego y Project Space AP1, proyectos nacidos en los últimos años y que representan una parte especialmente dinámica de la escena contemporánea.
Aquí aparece uno de los debates más interesantes de la feria: cómo pueden sobrevivir y crecer las galerías jóvenes en un mercado que exige cada vez más inversión, visibilidad y capacidad de comunicación.
ESTAMPA intenta que esos proyectos no sean simplemente una sección periférica, sino una parte esencial de la fotografía del presente.
Y eso, desde una perspectiva crítica, resulta positivo.
Una feria de arte contemporáneo que solo mostrase galerías consolidadas sería una fotografía del pasado. Incorporar espacios jóvenes significa aceptar que el mercado también se construye desde la incertidumbre.
Esther Ferrer, una invitada a la altura
Si hay una figura que ha atravesado esta edición es Esther Ferrer.
A sus 89 años, la artista, pionera de la performance y miembro fundamental del grupo ZAJ, ha sido la gran invitada de ESTAMPA 2026. Su presencia ha servido además para recordar que el arte contemporáneo español posee una historia experimental de enorme importancia que continúa influyendo en las generaciones actuales.
Ferrer presentó una pieza creada específicamente para la ocasión y una selección de trabajos procedentes de colecciones privadas españolas, en un proyecto comisariado por Lorena Martínez de Corral.
La inauguración tuvo además un pequeño giro inesperado: estaba prevista una performance de la artista, pero Ferrer decidió finalmente no realizarla y optó por leer poemas.
La anécdota es casi una pequeña obra de Esther Ferrer en sí misma.
A sus 89 años, incluso la decisión de no hacer una performance termina formando parte del acontecimiento artístico.
De PichiAvo a Miró: una feria de contrastes
Recorrer ESTAMPA significa también encontrarse con contrastes.
Uno de los trabajos que más atención ha generado ha sido el Laocoonte de PichiAvo, presentado por la galería barcelonesa Seltz by Ritter Ferrer. El dúo valenciano lleva su lenguaje urbano al imaginario clásico, mezclando la tradición grecolatina con el graffiti y el aerosol.
En otro extremo aparecen artistas históricos y consagrados. Galería Cayón presenta obras de Miró, Georg Baselitz o Chillida, mientras Lorenart reúne nombres como Juan Gris, Picasso, Equipo Crónica o María Blanchard. Jorge Juan presenta, entre otros, a Antonio Saura y José Guerrero.
Y entre ambos extremos aparece una generación intermedia y joven que demuestra que la feria no tiene una única estética.
La artista Rocío Bueno, por ejemplo, presenta su serie Ancestras, en la que interviene retratos antiguos con flores secas, mientras artistas como Aida Gren o Candela Picado de Blas representan algunas de las propuestas más jóvenes de esta edición.
Esta convivencia entre historia y actualidad es, probablemente, una de las cosas que mejor funcionan en ESTAMPA.
Una feria que también compra
Pero una feria de arte no se mide únicamente por lo que expone.
También por lo que consigue introducir en las colecciones.
Y aquí ESTAMPA 2026 ha dejado un balance especialmente significativo.
La Comunidad de Madrid ha adquirido Cuernos (2019), de FOD, presentado por la galería T20, para incorporarlo a la colección del CA2M.
El Ayuntamiento de Madrid ha adquirido tres obras de Eugenio Ampudia, Rufo Criado y Philipp Fröhlich, por un importe global superior a 49.000 euros, destinadas a la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid.
También Paradores incorpora tres nuevas obras a sus fondos: trabajos de Cristina García Rodero, representada por Blanca Berlín; Prudencio Irazábal, de ArtNueve; y Alejandro Monge, de 3 Punts. Estas piezas tendrán presencia permanente en la red de Paradores.
A estas adquisiciones se suman los premios de las colecciones Studiolo, Campocerrado, Navacerrada, Kells, Alejandro Bethancourt, SERO Art Collection y Manuel Expósito, además de Eurostars Hotel Company y otras iniciativas de adquisición.
Es decir, detrás de los premios de ESTAMPA existe en buena medida algo mucho más importante que un reconocimiento simbólico: son compras reales que permiten que las obras pasen a formar parte de colecciones públicas y privadas.
El papel creciente de las marcas
Otro fenómeno que se ha hecho especialmente visible este año es la presencia de grandes marcas.
Porsche ha dispuesto de un espacio Welcome and Collect destinado a invitados especiales. Ducati, con motivo de su centenario, ha desarrollado una colaboración artística con Adriana Oliver. Cervezas Alhambra mantiene su presencia con espacio propio y además da nombre a uno de los premios de adquisición. También participan Otazu, Eurostars, Paradores y Zenith, entre otras firmas.
Y esto merece una reflexión.
El arte contemporáneo se ha convertido para muchas empresas en una herramienta de posicionamiento cultural. El propio director de ESTAMPA reconoce que cada vez son más las compañías que solicitan premios, compran stands o desarrollan proyectos artísticos para asociar sus marcas a la creación contemporánea.
La cuestión interesante será comprobar hasta dónde puede crecer esta relación sin que el arte termine convertido simplemente en una herramienta de marketing.
Coleccionar también es construir cultura
Quizá sea este el aspecto más importante que deja ESTAMPA 2026.
La feria insiste en que comprar arte no significa únicamente adquirir un objeto. A través del programa COLECCIONA, respaldado por el Ministerio de Cultura y la Fundación Banco Santander, se ha trabajado durante estos días en torno al coleccionismo privado, el mecenazgo y la relación entre coleccionistas, artistas, galerías e instituciones.
Y aquí ESTAMPA tiene una función que va más allá del mercado.
Cuando una colección privada compra una obra, sostiene una galería y permite que un artista continúe trabajando. Cuando una institución compra, incorpora una obra al patrimonio público. Cuando una empresa crea una colección o concede un premio de adquisición, establece también una relación con la cultura de su tiempo.
El mercado, cuando funciona correctamente, puede ser también una herramienta de construcción cultural.
Una edición que deja preguntas abiertas
ESTAMPA continúa buscando su propia identidad.
No quiere competir con ARCO desde el tamaño ni desde la internacionalización. Su apuesta parece ser otra: proximidad, coleccionismo, galerías españolas, nuevos proyectos y una relación más pausada entre quien mira y quien compra.
En un mercado saturado de ferias, eventos, inauguraciones y estímulos, esa posición puede convertirse precisamente en su mayor fortaleza.
ESTAMPA nació vinculada a la obra gráfica.
Hoy es mucho más que eso.
Es un termómetro del galerismo español, un espacio para descubrir artistas jóvenes, una plataforma de adquisición para colecciones públicas y privadas y, sobre todo, un lugar donde comprobar que el arte contemporáneo no vive únicamente en los grandes museos.
También vive en las galerías.
En los coleccionistas.
En los artistas que todavía están empezando.
Y en ese momento, casi siempre breve, en el que alguien se detiene delante de una obra y decide que quiere llevársela consigo.
Madrid cierra hoy una nueva edición de ESTAMPA. La feria termina, pero las obras que han cambiado de manos durante estos cuatro días comienzan ahora otra parte de su historia.
