Aina PerelloAina Perelló se adentra en el mundo de la insatisfacción personal y del engaño propio e inconsciente en su nueva exposición Better than me. A través de sus dibujos, una escultura de tela y fotografías tomadas en un contexto decadente y ruinoso que en el

 

pasado fue un símbolo de glamour, nos invita a entrar en el complejo mundo del anhelo humano. Un anhelo que, a menudo, nos obliga a inventarnos metas que pensamos nos llevarán a la satisfacción personal y a la autorrealización pero que, al final, nos llevan a una irreflexiva búsqueda de la fama y el reconocimiento sin saber en realidad qué es lo que nos hace felices.


Aina PerelloBetter than me también indaga en los miedos y complejos que todos padecemos cuando nos marcamos un plan de ruta ambicioso para nuestras vidas. La serie de fotografías muestra a un personaje que tiene la oportunidad de hacer realidad sus sueños de éxito, hacia los cuales ha caminado desde hace tiempo. Al final de la serie, el personaje medita y descubre que, en realidad, las pequeñas cosas de este mundo son las que la hacen feliz: concretamente, la artista encuentra una gran paz interior cosiendo y tejiendo. Coser puede ser una metáfora de la reflexión tranquila y pausada que permite construir un futuro lleno de satisfacción.


Aina PerelloNo hay una victoria o una derrota, tan sólo una posible reflexión que nos recuerda que las personas no somos seres sencillos que sólo caminan hacia un único punto sino que caminamos zigzagueando. El personaje de las fotografías sólo descubre que la satisfacción se encuentra en las cosas más sencillas cuando ha tenido la oportunidad de llegar al otro extremo de la fama y del glamour. La pregunta que queda es: ¿se sentiría el personaje satisfecho si no hubiese tenido la oportunidad de elegir después de haber llegado a aquello que en un principio le satisfaría? La respuesta seguramente es no, y por lo tanto, la conclusión que parece más acertada es decir que uno se descubre a sí mismo mientras camina y tropieza.


Aina Perelló (Pollença, 1976) ha expuesto su obra en diversas muestras individuales y colectivas en España y Europa, siendo distinguida con los premios ART JOVE (2003) i Ciutat de Manacor (2006). Desde 2002, la Galería Maior ha presentado el trabajo de la joven artista en varias exposiciones individuales y en las ferias ARCO y ArtCologne. La obra de Aina Perelló forma parte de las colecciones de las siguientes instituciones, museos y centros de arte: Patrimoni Artístic Universitat de Barcelona, Museu de Pollença, Col·lecció testimoni “La Caixa”, Consell Insular de Mallorca, Fundació Coca-Cola, Fundació Sa Nostra, Ajuntament.

Hasta el 14 de junio del 2008.

DEL ARCHIVO

  • INTERNACIONAL
    2019

    Alberto Echegaray Guevara en LA BIENAL DE VENECIAMONDO GALERIA y el Centro Cultural Europeo presentan por primera vez en LA BIENAL DE VENECIA el trabajo del artista argentino Alberto Echegaray Guevara. Invitado por la GAA Foundation, Diego Alonso, director de la galería española, seleccionó los proyectos GLOBAL LIE & MONEY TALKS del artista para la exposición “Personal Structures” que se celebra en el Palazzo Mora, Giardini Marinaressa y el Palazzo Bembo durante la 58va edición de la Bienal.

  • BALEARES
    2006

    Por Pau Waelder

     

    Cala Sant Vicenç. Mallorca

    12 de agosto, 2005

     

    Llegué tarde. Es cierto que me había tomado con mucha calma lo de estar allí a las nueve de la noche, acostumbrado a que los eventos que dicen empezar a una hora lo hagan realmente una hora y media más tarde. También tenía la idea (nunca antes había asistido a Nit Niu) de que se trataba de una propuesta que se prolongaba varias horas, con performances, proyecciones y música (esto último por lo visto me lo había inventado). Me perdí en el desvío de Pollença, gracias a una deficiente señalización (no sé si obra de algún pollencí harto de que los palmesanos les invadamos las verbenas) que resulta aún más confusa de noche. El caso es que llegué hacia las diez de la noche, entre un intenso tráfico y con numerosas personas deambulando por allí, algunas llevando grandes almohadas con las palabras “NIT NIU” impresas en ellas. Pensé que se trataría de un hábil merchandising, una almohada para tumbarse a observar la lluvia de meteoritos que tenía lugar en esos días. Al llegar a la playa me encontré los restos de lo que habían sido las performances: un par de pantallas con proyecciones de video, un hoyo en la arena, un muro de ladrillos. Y mucha gente.

    Me paseé un tanto despistado por la cala, acudiendo a los monitores en los que se mostraban videos de las acciones, tratando de reconstruir lo que me había perdido. En un extremo, una pantalla mostraba imágenes de principios de siglo (XX) relacionadas con el agua: barcos en el mar, inundaciones en una ciudad, la proa de un buque agitada por las olas. Más allá, en un escenario en el que reposaba una silla solitaria se proyectaba un video en el que un hombre imitaba, con notable sincronización, los personajes de diversos extractos de películas de Hollywood (Matrix, por ejemplo), y programas de telebasura (teletiendas y operaciones triunfo entre otras). En medio de la playa, rodeado por unas cintas de obra, se abría un hoyo, no muy profundo, junto al que alguien había clavado una pala. Finalmente, en el otro extremo de la playa se alzaba el muro de ladrillos con una abertura en el medio, frente a la cual se hallaba un barreño de agua sujetado por un improvisado atril de tubos de acero. En el monitor que había frente a esta construcción se podía apreciar que un señor de aspecto oriental se había colocado en la abertura con un gorro y gafas de natación, y había simulado nadar metiendo una y otra vez la cabeza en el barreño y escupiendo agua. Misteriosamente, el señor hacía esto llevando un guante de boxeo en la mano izquierda. Junto a la cala, demasiado cerca de la costa (como suele ocurrir con numerosos hoteles de los sesenta), se alza el Hotel Don Pedro, cuyas blancas paredes estaban siendo cubiertas por la proyección de imágenes de explosiones.

    En las escaleras que llevan al hotel se había montado el tan ansiado catering que frecuentemente hace perder las formas a los sofisticados aficionados al arte. En esta ocasión no fue preciso pelearse por una copa de vino y las nutridas bandejas de canapés circulaban con fluidez entre los asistentes. Entre unas y otras me encontré con Tina Codina, coordinadora del evento a través de su empresa Tres Serveis Culturals. Dado que fue ella quien me explicó cómo había sido aquello, continuaré este artículo en forma de entrevista: