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JUAN VALLEJO - DOBLE ESPIRAL

JUAN VALLEJO - DOBLE ESPIRALJuan Vallejo (1949, Burgos) artista polifacético(1) , que ha trabajado en el silencio monástico de San Pedro de Cardeña  (bóveda de la escalinata imperial) y también en Silos (Sileuros). Allí entre el ora et labora, de monjes blancos y monjes negros, vela parte de su obra en un memoria que es arte, luz y misticismo.

Hemos dicho “parte” porque hasta el 24 de septiembre presenta en el CAB (Centro de Arte de Burgos Fundación Caja de Burgos) la exposición Doble Espiral comisariada por Javier del Campo. Aquí lo que Juan exhibe por medio de la espiral es la evolución y la involución, cuyo precedente es la lujuria, el penúltimo pecado capital que pintó en 1971 en Cardeña (2) .

Sin embargo, no nos gustaría desentrañar el proyecto curatorial íntegro, sino más bien, reseñar tres piezas claves, que dan muestra del gran cuidado expositivo que tiene este centro de arte y el gran artificio e intelecto del artista en cuestión: Réquiem, Las puertas del Infierno y Sísifo.

Quienes conocen a Juan Vallejo saben que es un enamorado de los Réquiems. Fascinación que le viene desde pequeño, tras escuchar el canto fúnebre que se entonaba en la iglesia la Real y Antigua de Gamonal al morir algún vecino del barrio en el que se crio. La pasión por estos cantos le llevo a coleccionar piezas de Berlioz, Gabriel Faure, Mozart, entre otros. Estas versiones que solía escuchar mientras trabajaba en su estudio le suscitaron la obra culmen que presenta bajo el título Réquiem (3) . Si bien, hay algo extraño en esta obra que habla de música, pues, parece prescindir de ella. Probablemente quienes tuvieron ocasión de visionar la instalación (el libro y la proyección) pensaron que la obra llegaría al estado de lo sublime (4)  si la vuelta de las hojas se reprodujese al compás de alguna versión de Réquiem. Este hecho, idílico y utópico sería imposible llevar a cabo. Por ello el director del centro Javier del Campo le sugirió al artista grabar el paso de las hojas del libro con el sonido que éstas emiten.

JUAN VALLEJO - DOBLE ESPIRALAhora bien, esta obra surge de miles de bocetos que el artista plasmó sobre el tema del Réquiem y que pudo llevar a cabo, gracias a la compra (en una papelería del Rastro de Madrid) de una bobina de papel muy basto, marrón, de grandes dimensiones, que domó, al dividirlo en pliegos, que dieron como resultado unas 100 hojas de 100 x 90 cm. En ellas plasmó, un Réquiem que habla desde el silencio, desde lo matérico del trazo realizado en el papel y que al dorso del mismo entona el verso, pues se trata de un teorema del ruido hecho para ser visionado por los mortales presentes que estamos vivos. Una vez terminada esta labor, Juan Palencia encuaderno la obra con una tela fuerte, negra y se revistió el dorso con un moaré púrpura y con letras rudas, en oro, pintó la leyenda “Requiem Vallejo”.

La segunda obra que abordaremos son Las Puertas del Infierno seguramente el título pueda sugerir las palabras que Dante junto a Virgilio vio inscritas con caracteres negros en el dintel de una puerta mientras recorría el Infierno:

Per me si va nella cittá dolente

Per me si va nell´etterno dolore

Per me si va tra la perduta gente.

Giustizia mosse il mio alto fattore:Fecemi la divina potestate la somma sapienza e il primo amore

Dinanzi a me non fuor cose create se non etterne... e io etterno duro. Lasciate ogni speranza voi ch'entrate.  

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Por mí se va a la ciudad del llanto,

Por mí se va al eterno dolor,

Por mí se va hacia la raza condenada.

La justicia movió a mi supremo Hacedor. El divino poder, la suma sabiduría y el primer amor me hicieron.

Antes de mí no hubo nada creado, a excepción de lo inmortal, y yo, a mi vez, duraré eternamente. ¡Oh, vosotros, los que entráis, abandonad toda esperanza!

 

Dante Alighieri, La Divina Comedia (5) , Infierno, Canto III.

 

JUAN VALLEJO - DOBLE ESPIRALEstas dos puertas infernales que probablemente podrían evocarnos Las Puertas del Paraíso realizada por Ghiberti en Santa María dei Fiori, o bien, Las Puertas del Infierno de Rodin, al contrario que las obras que acabo de enumerar, Las Puertas del Infierno que nos presenta Juan Vallejo huyen de cualquier evidencia humanista, puesto que de forma abstracta y tenebrista muestran el envés del Inframundo.

En cuanto al sentido matérico de esta pieza realizada en lienzo, cuyas dimensiones son 130 x 230 cm, probablemente el pintor haya utilizado materia orgánica: sangre, ceniza, azufre, yodo, arcilla, piedra pómez, resina, sienas, cárdenos, sujetados por el óleo y la linaza, materiales que configuran la imprimación de las almas batidas, de las almas perdidas que parecen relatar lo que adentro acontece.

JUAN VALLEJO - DOBLE ESPIRALFinalmente, me gustaría cerrar esta reseña expositiva con la obra titulada Sísifo. Obra pictórica que obviamente alude a la mitología griega, que autores como Tiziano supieron retratar a la perfección. Sin embargo, se trata de un mito que al igual que la obra Sísifo de Albert Camus, donde reflexiona sobre una realidad filosófica, sobre lo absurdo que puede llegar a ser la condición humana, el razonamiento, la creación, etc (6).   Sin embargo, el lienzo de Juan Vallejo nos habla de algo muy distinto. Para empezar, dónde se encuentra situada la obra. Aquí la enjundiosa obra de Sísifo tiene un sentido, sus manos sostienen uno de los pilares del CAB, casi como si fuese un atalante, sostiene el templo del arte burgalés. Y esto no es todo, sino que estimula al visitante, al público, a que ellos no se vean envueltos en lo absurdo de la vida, sino que le den un sentido, o al menos así parece ser, cuando de forma performativa una espectadora emula al personaje mitológico.

Si el universo es infinito y las espirales de Vallejo parecen serlo también, así como las diversas [re]interpretaciones que se puedan dar a los pasajes bíblicos, mitológicos, literarios, muchos de los cuales hechos vida en esta exposición titulada Doble Espiral. Siempre infinitos, dado que penden de la interpretación subjetiva que pueda otorgarle cada ser humano o cada artista que busca sin cansancio crear respuestas trascendentales y traducirlas en forma plástica. Si  no quieres ser un Sísifo más y buscas que el arte te zarandeé y te haga pensar: visita Doble Espiral en el CAB (Centro de Arte Fundación Caja Burgos) un proyecto curatorial comprometido y cuidado. Disponible desde 09/06/17 al 24/09/2017.

 

Por Eliana Alvoz

 

Fotografias: Sofía Alvoz

 

(1) Véase, Biografía del artista. En línea:  http://www.juanvallejo.com/biografia.php [consulta: 1 de agosto de 2017].

(2) Véase, entrevista a Juan Vallejo en el CAB. En línea: https://vimeo.com/224518672 [consulta: 1 de agosto de 2017].

(3) La obra Réquiem fue realizada utilizándose acrílico, lápiz de colores, tintas y Faber Castell H-BB trabajadas sobre papel-cartón. Libro cosido a mano, cubiertas enteladas tituladas en oro roto, guardas de moaré púrpura. 112 x 92 x 9.5 cm.

 (4)Recordemos que  sobre lo sublime en el arte fueron varios los filósofos y teóricos quienes escribieron al respecto, entre ellos destacan cuatro: Longino, Vico, Burke y Kant. Quizás el más importante haya sido Longino. Redescubierto en el siglo XVI, este filósofo y retórico de la antigüedad opone al discurso tradicional sobre el ser y sobre los entes, el discurso humanizante y civilizador de la palabra sublime: la hypsegoría. Mientras que Giambattista Vico, en la primera mitad del siglo XVIII, amplió el alcance de la teoría de Longino, extrapolándola a los “universales fantástico”. Mientras que Edmundo Burke contrapone sistemáticamente la experiencia de lo sublime a la de lo bello y nos enseña cómo ésta se basa en un placer negativo: el delight. Las pasiones que afectan a la integridad física, moral y psicológica del sujeto se revelan más violentas, más eficaces y más instructivas que el amor y que esas otras afables y cómodas relaciones humanas que tiene su origen en un placer simple y positivo. Finalmente Kant reacomoda la teoría burkiana en el interior de una teoría trascendental y hace de lo sublime el principio de “desbordamiento” del conocimiento y del deseo: el pensamiento se enarbola en su movimiento pero, lejos de orientare hacia la naturaleza para comprender su propia finalidad, se dirige hacía mismo, para poder captar la superioridad de los poderes de la razón sobre el más alto poder de la sensibilidad. Si lo sublime resulta innecesario para la moral y pone en jaque a la ciencia, nos instruye, sin embargo, de manera inigualable sobre el funcionamiento de nuestra razón práctica y teórica. SAINT GIRONS, Baldine, Lo sublime, Bolonia, Società editrice Il Mulino, 2006, [s/p.].

(5) Juan Vallejo ha trabajado de forma monográfica la Divina Comedia de Dante Alighieri. En línea: http://www.juanvallejo.com/divinacomedia.php [consulta: 1 de agosto de 2017].

(6)Véase, “Albert Camus: El mito de Sísifo” en Culturamas, 12 de enero de 2015. En línea: http://www.culturamas.es/blog/2015/01/12/albert-camus-el-mito-de-sisifo/ [consulta: 1 de agosto de 2017]

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