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EL LENGUAJE OLVIDADO. Jose Sanova. Museo Juan Cabré de Calaceite. Teruel - REVISTA DE ARTE CONTEMPORÁNEO AMBLART.com

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EL LENGUAJE OLVIDADO. Jose Sanova. Museo Juan Cabré de Calaceite. Teruel

 

EL LENGUAJE OLVIDADO
Pinturas 1995-2008
J. Sanova
Museo Juan Cabré de Calaceite (Teruel)
Del 2 de agosto al 7 de septiembre de 2008.
Inauguración: sábado 2 de agosto a las 20 horas.
 
(Fragmento de texto del catálogo de la exposición):
 
“….Es la Naturaleza como Libro escrito por Dios de los Padres de la Iglesia, el bosque de símbolos de los modernos simbolistas, de quienes también han sido herederos neoplasticistas, suprematistas y cubistas. En su descendencia se sitúa nuestro pintor quien, casi autodidacta pero estimulado por los cuadros de Dalí, y De Chirico, que conocía a través de las láminas que cuando era niño se vendían en el carrer barcelonés dels Arcs, y por el posterior descubrimiento de los cuadros de Max Ernst en la galería “Dau al set”, empezó pintando paisajes en que los imitaba y más tarde, cuando decidió aprender las técnicas de la pintura en la “Escuela de la Masana”, desechó aquella primera manera de pintar como demasiado fácil y exterior y acudió a la pintura gestual para enfrentarse con su mundo interior en el que bucea desde entonces buscando las maneras en que los símbolos universales le sorprenden.

A lo largo de una vida transcurrida en su mayor parte en Barcelona, donde abrió hace treinta años la famosa “Librería Almirall” de la calle de la Princesa –conocido centro de reuniones espirituales- que continúa regentando, dos viajes han marcado a trayectoria pictórica de José Sanova: el adolescente a Málaga que le llevó a comenzarla y el viaje a Japón de 1992, que determinó un giro en su manera ya madura de pintar inclinándola hacia una mayor sencillez y naturalismo.

En la obra que se expone en esta Sala, toda posterior al viaje al Japón, se mezclan dos o tres ciclos de símbolos: el de las grandes formas primordiales cuyo significado, que lleva la marca de lo subconsciente, está en si mismas (sin referencias figurativas), el de los símbolos que subyacen bajo formas figurativas, y –tal vez entre uno y otro-, sirviéndoles de frontera por la cuidadosa racionalización de la matera subconsciente que contienen, las pinturas delimitadas por las formas esféricas que son los “Jardines”, “El río”, “El manantial”, “El Templo”, “El elixir”, “Paisaje polar”, “Diana”. Si el jardín es el símbolo de la conciencia frente a la selva de lo inconsciente, todas estas delicadas pinturas esféricas de José Sanova, contenedoras de mundos líricos, deberían llamarse jardines. Y junto a ellos alzarse la cruz de la “Estrella cardinal” que tan nítidamente dibuja lo que es el significado más universal de dos rectas que se cruzan: la unión de los principios opuestos.

Más cercanos a los impulsos primigenios están las inquietantes representaciones del ónfalos que irradia su presencia de centro cósmico, de lugar propicio para la comunicación entre el mundo de los muertos, el de los dioses y el de los hombres. Y junto a ellos las omnipresentes figuras axiales que reúnen el cielo contra la tierra.

Al lado de todas estas manifestaciones de lo primordial, -entre las que no querría dejar de señalar las formas ovoidales ni la “serpiente celeste”- para las que sin duda ha predispuesto a José Sanova la atracción por el mundo surrealista al que debe los comienzos de su vocación, las pinturas en que se muestra la influencia de la estética japonesa aparecen más sutilmente ordenadas y perfiladas. También más naturalistas, con su incorporación de las huellas de los motivos del mundo vegetal, y de un mayor figurativismo en los símbolos: como el de la mesa, que presta un aspecto cotidiano al cuadrado que es su tablero y a las formas geométricas de los frutos que se ofrecen sobre él invitando a ser comidos.

Tal vez el más reciente de los cuadros que se exponen, “El deshielo”, anuncie una nueva manera de combinar la experiencia espiritual con el lenguaje de los símbolos.
 
 
Pilar Gómez Bedate
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte