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Un lujo para Baleares - REVISTA DE ARTE CONTEMPORÁNEO AMBLART.com

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Un lujo para Baleares

Por Antonio Camba

 

Palma a 17 de septiembre del 2005

Ayer fue uno de esos pocos días que me tomo últimamente para disfrutar de los actos sociales en Palma. Decir, que disfruté de los dos a los que asistí; un desfile de moda y una expo-fiesta.


El desfile de moda de la tienda Kling se materializó en un magnífico piso, de esos denominados “con carácter”, donde el tiempo ha dejado constancia. La ropa, diseño vanguardista Japonés del siglo 21. Prendas que no se pudieron apreciar apenas, pero que se intuian magníficas. Una relación interesante entre un espacio habitado tradicional con un contenido del siglo 21.
 
En la exposición pude disfrutar del mismo enfrentamiento, pero en directrices opuestas, un espacio del siglo 21 (la Galería Ferran Cano) con unos objetos tradicionalmente de entornos domésticos, como son las pequeñas figuritas de porcelana. En este caso, el artista Lluis Fuster, elevó a Arte a las pequeñas piezas. Lógicamente, no por sí mismas sino por la estructuración del espacio y el orden establecido.
 
Al entrar a la exposición me vino a la mente la polémica exposición de Lladro en el Solleric. No puede evitarlo. Pero en este caso, era una obra de arte. Había una intención en el artista, quizás, evocando aquella nefasta experiencia del Solleric, y demostrando como unas figuritas de porcelana sí pueden estar en un espacio destinado al Arte Contemporáneo.

Había leído algo en prensa sobre la exposición que me hizo relacionarla con lo Kitsh, pero la sensación que me dio al ver la metódica estructuración y orden, fue relacionarla más con el Mínimal. Todo en su sito, todo “medido”. Un horror al vacío sensacionalmente ordenado, con el ritmo y el tono justo. Una cuadrícula estática que adquiría movimiento con las formas lumínicas, también estructuradas, que reflejaba la bola de cristales de discoteca que colgaba del techo e iluminaba el ambiente. Un excelente ejemplo de cómo el orden del caos es posible, donde el ritmo es belleza. Donde el orden es belleza. Donde menos es más. Donde todo es importante para formar la unidad, la obra, la exposición.

Incluso un crucifijo iluminado y unos candelabros encendidos estaban colocados en perfecta armonía.

La verdad, que si uno lo piensa fríamente sin ver la exposición, multitud de figuritas de porcelana, una bola de discoteca, candelabros y un crucifijo, nunca  podría pensar que el mago Fuster consiguiese una obra bella.

El único "pero" es que yo no vi el nombre del artista en ningún sitio. Y por cierto, en el desfile tampoco. Así que aparte de los que ya conocen sus trabajos, nadie sabrá de quienes son.

La flor, para los de la tienda Kling, por intentar presentar en Palma de Mallorca sus prendas de una sensacional manera. Para los diseñadores de las extravagantes prendas, aunque nos quedamos sin conocer sus nombres. Para el artista Lluis Fuster por darnos un ejemplo de generosidad y para el galerista Ferran Cano, por permitir estas aventuras en su espacio. Y especialmente para ese “metro”, sin el que el arte contemporáneo no sería el mismo.
La pena, para los organizadores del desfile, por no tener cerca a un artista como Lluis Fuster, que les elevase a Arte sus prendas.

Muchas gracias a todos. Un lujo para Baleares, y en especial para el ambiente cosmopolita que se vive en Palma.

 

Palma a 18 de septiembre del 2005

P.D. hasta que ayer vi las obras de Lluis Fuster en la exposición O d´oxigen en Binissalem, yo mismo no entendía como había podido relacionar su expo-fiesta de la galería Ferran Cano con el Mínimal, pero está claro que Lluis está cercano a esa forma de crear.