39ª edición de ArtCologne
Por Pau Waelder
Del 28 de octubre al 1 de noviembre, tuvo lugar en Colonia (Alemania) la 39ª edición de ArtCologne. Esta feria de arte, que se precia en ser “la más antigua del mundo”, inició su historia en 1967 y en 2005 puede presumir de seguir siendo la principal cita del mercado del arte en Alemania, con una firme reputación y por supuesto unas buenas cifras de público y ventas. Bajo el título “Art Now” se presentaron un total de 318 expositores, unas 250 galerías de arte y 68 stands de revistas e instituciones, que fueron visitados por un total de 72.000 personas.
“Alles Neu”
Entre las novedades que introdujo la feria este año destaca, en primer lugar, el cambio de emplazamiento a los pabellones 9 y 10 de la Kölnmesse, junto al Rhin, un moderno y bien distribuido espacio con una superficie total de 40.000 m2 que, desde el punto de vista de un visitante, resultó ser bastante cómodo y fácil de recorrer. Una tarde fue suficiente para realizar un rápido (que no apresurado) repaso a esta feria que hace de Colonia una de las capitales del mundo del arte.
Otra de las grandes novedades de la reciente edición fue el llamado “Open Space”, un espacio “no-convencional” de 1.800 m2 en el que 40 galerías se presentaron de forma conjunta. Huyendo del conocido modelo del cubículo cerrado, esta zona presentaba una distribución abierta, permeable, que muchos aprovecharon como zona de descanso. La intención detrás de esta propuesta era, no obstante, algo más oscura: bien sabido es que toda feria tiene su contrapunto en una “anti-feria”, una especie de “salon des refusés”, que juega más o menos a oponerse al evento principal, creándose entre ambas una cierta relación de mútua dependencia. En este caso, la apuesta alternativa no se dejó a otro recinto de la ciudad, sino que se integró dentro de la feria. Si esto supone definitivamente la institucionalización del fenómeno “off”, es algo que daría pie a un largo debate. En cualquier caso, no considero que se pueda considerar lo expuesto en “Open Space” como especialmente innovador, ni mucho menos radical, recordemos que pese a todo estamos hablando de una feria comercial y los metros cuadrados son caros. Destacaría, en cualquier caso, un repetitivo pero entretenido Daniele Buetti, el resultón constructivismo de Marko Lulic, las vistosas (por grandes y coloridas) esculturas/instalaciones de Thomas Hirschhorn, Ai Weiwei e Iskender Yediler, y muy separada de todos ellos la fría y a la vez sensible fotografía de Elina Brotherus (quien, dicho sea de paso, vendió todas sus obras).
Arte español y mallorquín
Josep Pinya, director de la Galería Pelaires y miembro del comité artístico de ArtCologne 2005, indicaba que “ArtCologne es más fuerte que nunca y el arte español tiene aquí un nivel muy alto”. Un total de 22 galerías españolas estuvieron presentes este año en la feria, de las cuales 7 son mallorquinas: Maior, Pelaires, Joan Guaita, Xavier Fiol, Altair, Ferrán Cano, y la alemana Kewenig, que cuenta con un espacio en Palma además de su sede principal en Colonia. La presencia de una galería mallorquina no supuso en todos los casos la presencia de un artista mallorquín, pero en general el arte mallorquín estuvo bien representado. Entre los que contaron con un espacio más generoso estuvo Pep Guerrero, con una completa instalación de sus obras en Ferrán Cano, y entre los que más vendieron, por lo que he podido saber, se contó Guillem Nadal, quien vendió ocho cuadros en el espacio de Pelaires.
Exposiciones temporales
En el apartado de las exposiciones especiales que tuvieron lugar con motivo de la feria cabría destacar la Colección de Rik Reining, uno de las personalidades más jóvenes del mercado del arte en Alemania, quien con tan sólo 29 años ha sabido reunir ya obras de artistas consagrados como Carl André, Daniel Buren, Anish Kapoor, On Kawara o Rosemarie Trockel, junto a piezas de artistas debutantes o poco conocidos. Guiado por su instinto y su intensa actividad como asesor y comisario, Reining ha elaborado a través de su colección una personal visión del arte que aúna lo sutil con lo chocante. Su atrevida apuesta por los nuevos valores le ha valido el espacio que en esta ocasión le concedió la organización de la feria.
Igualmente inspiradora fue “Paik and Beyond: New Media Art from Korea”, comisariada por Dong Jo Chang, una muestra de 9 artistas coreanos que, apadrinados por la obra de Nam June Paik, presentaron sus creaciones en el campo de videoarte y las nuevas tecnologías. A la vez un homenaje al maestro y fundador del media art, quien de hecho es desde 1979 profesor en la cercana Kunstakademie de Düsseldorf, y una digna introducción a la obra de estos artistas, la exposición dio fe de la calidad y la fuerza creativa de esta nueva generación del arte electrónico en Corea.
Arte electrónico
ArtCologne ha sido asimismo una buena oportunidad, para los que nos apasionamos con las nuevas tecnologías, para conocer algo más del rico panorama del media art en Alemania, un país que nos lleva aún una gran ventaja en cuanto al nivel y el número de propuestas en este ámbito. Además de la cada vez más presente galería Bitforms, pionera en la comercialización de arte digital, pero que aduce de un cierto conservadurismo cuando se trata de presentarse en las ferias, otras exposiciones fueron especialmente interesantes.
Una de ellas fue la que organizó la Kunsthochschüle für Medien Köln (KHM), la academia de media art de Colonia, en la que se forman creadores tanto de arte electrónico como de cine, video, y otras disciplinas relacionadas con las nuevas tecnologías. Combinando fotografía, videoinstalaciones, piezas equipadas con sensores y esculturas, la muestra “Medienmestizen” (mestizos de los medios) se situó entre las más estimulantes de la feria.
Antiguos alumnos del KHM y ahora artistas emergentes de la escena del arte electrónico, Tilman Reiff y Volker Morawe presentaron en el stand del Rohkunstbau de Berlín su última creación, “Mr. Punch”, una pieza interactiva que combina el teatro de marionetas con la dinámica de los modernos videojuegos de artes marciales. Una obra cuya ironía pasó desapercibida a los numerosos niños que encontraron en ella un auténtico momento de diversión.
Con un carácter más histórico, el Digital Art Museum (DAM), una reciente iniciativa que comenzó como un archivo en la web de obras de arte digital y ha encontrado un espacio físico en Berlín, presentó una loable selección de obras de la historia del media art que comprendía figuras históricas como Manfred Mohr o Roman Verotsko, junto a adquisiciones recientes como las de Casey Reas y el dúo formado por Christa Sommerer y Laurent Mignonneau.
Off-ArtCologne
Por más que la organización de la feria quiera acaparar incluso lo que queda fuera de la misma, Colonia es rica en propuestas culturales y lógicamente la ciudad vibró durante esos días con propuestas de todo tipo, desde las numerosas inauguraciones en las galerías locales a pequeños vernissages de grupos selectos, o exposiciones de extrarradio como la de graffittis en la antigua fábrica Dumont. Tal vez la que obtuvo mayor oficialidad como iniciativa alternativa fue la feria Art.Fair en el espacio Expo XXI, decepcionante en cuanto que me pareció más bien una extensión de la propia ArtCologne, pero con menos presupuesto. Más interesante (y digna) resultó la exposición de jóvenes artistas “KölnKunst 7”, que aprovechó muy oportunamente los vacíos locales comerciales de un bloque de oficinas recién edificado. Y es que la ciudad crece tan rápido que las nuevas construcciones no se ocupan de inmediato, de manera que constituyen un alojamiento temporal para el arte emergente.
De mi breve visita a ArtCologne extraería que se mueve entre lo nuevo y lo rutinario, lo establecido. La feria, consolidada tras 39 años de existencia, lucha contra su propia petrificación con propuestas utópicas como este Open Space, que no acaba de convencer. Lo nuevo, no obstante, se encuentra en sus propios cubículos, que aquí y allá alojan alguna pieza que nos abstrae de la sobreestimulación a la que se ven sometidos nuestros sentidos y nos estimula con nuevas ideas o sensaciones. Obras que ojos hábiles como los de Reinking saben captar a tiempo.


