Parece del siglo XXI, pero en realidad es la demostración palpable, visual y envolvente de que el arte tecnológico rompió su cascarón allá por los años 60 del XX. LABoral Centro de Arte y Creación Industrial abrió ayer sus puertas en Gijón y las abrió no sólo al presente. Para su gran coreografía inaugural, reúne cinco décadas de diálogo entre el arte y los lenguajes que la tecnología puso en cada momento en manos de los artistas.
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