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BENE
BERGADO, DUANE MICHALS, HELENA ALMEIDA, JOAN MOREY, MIGUEL ANGEL GAÜECA y RISK
HAZEKAMP
COMISARIA:
ITXASO MENDILUZE
El título de la exposición, “Líbrate de Ello” hace
referencia a la otra realidad, a esa que está en el reflejo, en ponerse al otro
lado o en representarse a través de.
Líbrate de Ello nos hace referencia a algo que pesa en nosotros mismos, ya sea
porque no conseguimos decodificarlo, ya sea porque nos molesta reconocerlo. Se
trata de un desplazamiento de lo íntimo y personal hacia fuera, hacia la puesta
en escena. Es ese otro que encontramos en el espejo, ese otro al que nos
referimos constantemente y que no es sino mediante el cual nos creamos a
nosotros mismos. Líbrate de Ello habla sobre las características de uno mismo inseparables
a la vez de el entorno que nos rodea.
La exposición presenta diferentes
actitudes y vertientes de ese reflejo, de ese ponerse al otro lado sin dejar de
ser uno mismo. El desdoblamiento de uno mismo sobre sí. Desde puntos de vista
muy diferentes, los seis artistas seleccionados para la exposición juegan con
el desdoblamiento de uno mismo o a través del otro. La fotografía Espejo 1 de Bene Bergado toma el papel
de la madre para tratar a través del reflejo el pasado y el futuro. El paso del
tiempo proyectado en la madre que a su vez no es otra sino la creadora de la
propia artista. Una creación analizada a través de las transformaciones del
tiempo. La realidad en este caso es desdoblada en dos representaciones
temporales. Hemos de tener muy en cuenta además que la Madre es dentro del
psicoanálisis el primer espejo real. A través de ella es como el individuo se
determina y se conforma. De ahí la imagen supuestamente real y la otra imagen
que vemos en el reflejo. Al igual que Bene Bergado, Duane Michals hace uso de
otro personaje que no es él en la pieza The
Heisenberg Magic Mirror of Uncertainty. “Soy un reflejo fotografiando otros reflejos dentro de un
reflejo”. El tema del espejo aparece constantemente en su obra como símbolo de
todos los diferentes niveles de la realidad que el artista quiere poner de
manifiesto. Los personajes escogidos en ambos casos no representan sino al
propio artista en un estado y tiempo concreto. Michals además nos presenta un
doble juego al considerar la fotografía como un espejo e introducir el elemento
dentro de las mismas. De esta manera, el concepto de lo real se desdobla y crea
una segunda naturaleza. Sin embargo hay casos en los que es el propio artista
el que se refleja y se intenta anular al mismo tiempo. Es el caso de Helena
Almeida, que en Pintura Habitada se
presenta a sí misma en un intento de anularse en la imagen. «Siempre veo mi propia figura
como un objeto: representándome a mí misma, paso de sujeto a objeto». La pieza
está compuesta de catorce imágenes intervenidas con pintura azul de manera que
la imagen de la artista nunca aparece al completo. Es un ejercicio de
autoanulación, de deseo de estar en el otro pero con la insatisfacción que ello
produce.
En una segunda mirada, nos
encontramos con una serie de piezas que en un primer momento se plantean dentro
del marco del autorretrato y por tanto del reflejo, pero desde la rigidez que
implica el concepto tiempo. Son imágenes muy concretas que plantean la temática
de la identidad. Sin embargo no la plantean desde el individuo desmembrado y
llegado al mundo, por el contrario se presentan dentro de un contexto social
que implica otras connotaciones aparte de las del propio hecho de nacer. Son
aquellas en ocasiones elegidas o impuestas que crean un sujeto determinado.
Así, Joan Morey presenta dos piezas de un mismo proyecto. La primera Nueva Ola o Desencert (A time to Love a Time
to Die) compuesta de 27 imágenes del making off de la segunda pieza, el
vídeo Nueva Ola o Desencert. La pieza
habla principalmente del espacio, tanto del real como del ficticio “todo
ello con el fin de cuestionar los niveles de construcción no solo referentes al
espacio de representación sino también a los del propio individuo”. Se trata de
mostrar ese espacio y por tanto tiempo como objeto y sujeto a la vez, en tanto
en cuanto es el reflejo del propio artista. Miguel Ángel Gaüeca nos obsequia
con una pieza inédita Black Self Portrait.
Una escultura exquisita que a modo de autorretrato nos remite a la escultura
ornamental que encontramos en los espacios señoriales del siglo XIX. Un
personaje de ficción que a modo de tragedia griega nos hace colocarnos en el
lugar del otro, ese otro que yace de forma onírica y cruel al mismo tiempo. Es
lo grotesco de la belleza. Por último, Risk Hazekamp presenta tres imágenes Itch, ¡Vale! y Katch. El reflejo y el autorretrato transformado, travestido en un
enclave cultural específico. Una serie que haciendo referencia a toda una
corriente de artistas, nos adentra en una temática social muy concreta que es
la de la identidad sexual. Es la dualidad del reflejo tal como uno mismo lo
concibe y diferenciado del reflejo que la sociedad le impone. El uno y el otro
bajo una misma imagen se convierten en los dos lados del espejo.
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