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Tras
el título de la Ciudad
Hallada, nos vuelve a sumergir en el paisaje urbano. En esta
ocasión nos plantea un recorrido por un paisaje más diluido en sus formas,
acompañado de una paleta que abandona sus reconocibles ocres, para dar paso a
tonalidades más monócromas.
La
exposición estará formada por variadas piezas de diferente formato, realizadas
en acrílico sobre lienzo. Así mismo, la muestra será acompañada por diferentes
bocetos o estudios preparatorios en pequeño formato, que serán exhibidos en
nuestra SALA
B.
“…Entre
todos los elementos de nuestro mundo contemporáneo, la ciudad y su bullicio
proporcionan un escenario incomparable para la creatividad artística. Aquello
que a diario nos envuelve, avenidas, autobuses, semáforos, señales, personas que
deambulan y que escapan a nuestro dominio, puede transformarse a través de un
orden estético en una singular visión que transcienda y muestre un sentido
emocionante de nuestras vidas.
La
ciudad, pues, da cuerpo y es el objeto
de esta exposición, a través de la cual podemos observarnos a nosotros mismos
desde una perspectiva que se pretende original y afortunada, de modo que estas
obras resulten ser espejos que reflejen no tanto lo que es, sino lo que podría
ser.
El
título de la exposición, “La ciudad Hallada”, surge al contemplar el conjunto de
estas obras y analizar las sensaciones y todo el devenir intuitivo que habían
protagonizado en mí su lenta y laboriosa creación, sobre todo, después de varios
años de incesante trabajo sobre el tema, se ha ido produciendo una depuración,
una filtración, que ha desencadenado un planteamiento distinto del inicial.
Aquella
ciudad, de edificios reconocibles que resultaban los protagonistas del hecho
plástico, ha cedido terreno a estructuras de color y claroscuros que, en muchas
ocasiones, están transgrediendo la figuración y que la utilizan como excusa para
tratar de un lenguaje pictórico y de una pretensión estética que coquetean con
la abstracción sin perder las formas.
De
la plasmación de la realidad aparente, más o menos objetiva, que en obras
anteriores era el asunto primordial se ha pasado a un territorio más autónomo,
en el que la cuestión más importante es el propio hecho artístico y no tanto su
relación con la imagen retratada. La obra se hace independiente y adquiere un
lenguaje tanto en el color, como en las geometrías, a veces arbitrarias, o en la
utilización de una luz zúrrela y escenográfica, que nos habla de espacios
urbanos secuestrados de lo cotidianamente perceptible y llevados a unos
parámetros que se rigen por leyes propias…”
Fragmento
extraído del Catálogo “ La ciudad Hallada”.
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