Nit Niu. Cala Sant Vicenç. Mallorca
Por Pau Waelder
Cala Sant Vicenç. Mallorca
12 de agosto, 2005
Llegué tarde. Es cierto que me había tomado con mucha calma lo de estar allí a las nueve de la noche, acostumbrado a que los eventos que dicen empezar a una hora lo hagan realmente una hora y media más tarde. También tenía la idea (nunca antes había asistido a Nit Niu) de que se trataba de una propuesta que se prolongaba varias horas, con performances, proyecciones y música (esto último por lo visto me lo había inventado). Me perdí en el desvío de Pollença, gracias a una deficiente señalización (no sé si obra de algún pollencí harto de que los palmesanos les invadamos las verbenas) que resulta aún más confusa de noche. El caso es que llegué hacia las diez de la noche, entre un intenso tráfico y con numerosas personas deambulando por allí, algunas llevando grandes almohadas con las palabras “NIT NIU” impresas en ellas. Pensé que se trataría de un hábil merchandising, una almohada para tumbarse a observar la lluvia de meteoritos que tenía lugar en esos días. Al llegar a la playa me encontré los restos de lo que habían sido las performances: un par de pantallas con proyecciones de video, un hoyo en la arena, un muro de ladrillos. Y mucha gente.
Me paseé un tanto despistado por la cala, acudiendo a los monitores en los que se mostraban videos de las acciones, tratando de reconstruir lo que me había perdido. En un extremo, una pantalla mostraba imágenes de principios de siglo (XX) relacionadas con el agua: barcos en el mar, inundaciones en una ciudad, la proa de un buque agitada por las olas. Más allá, en un escenario en el que reposaba una silla solitaria se proyectaba un video en el que un hombre imitaba, con notable sincronización, los personajes de diversos extractos de películas de Hollywood (Matrix, por ejemplo), y programas de telebasura (teletiendas y operaciones triunfo entre otras). En medio de la playa, rodeado por unas cintas de obra, se abría un hoyo, no muy profundo, junto al que alguien había clavado una pala. Finalmente, en el otro extremo de la playa se alzaba el muro de ladrillos con una abertura en el medio, frente a la cual se hallaba un barreño de agua sujetado por un improvisado atril de tubos de acero. En el monitor que había frente a esta construcción se podía apreciar que un señor de aspecto oriental se había colocado en la abertura con un gorro y gafas de natación, y había simulado nadar metiendo una y otra vez la cabeza en el barreño y escupiendo agua. Misteriosamente, el señor hacía esto llevando un guante de boxeo en la mano izquierda. Junto a la cala, demasiado cerca de la costa (como suele ocurrir con numerosos hoteles de los sesenta), se alza el Hotel Don Pedro, cuyas blancas paredes estaban siendo cubiertas por la proyección de imágenes de explosiones.
En las escaleras que llevan al hotel se había montado el tan ansiado catering que frecuentemente hace perder las formas a los sofisticados aficionados al arte. En esta ocasión no fue preciso pelearse por una copa de vino y las nutridas bandejas de canapés circulaban con fluidez entre los asistentes. Entre unas y otras me encontré con Tina Codina, coordinadora del evento a través de su empresa Tres Serveis Culturals. Dado que fue ella quien me explicó cómo había sido aquello, continuaré este artículo en forma de entrevista:
¡Hola, Tina! ¿Cómo ha ido todo? Lo siento, pero he llegado tardísimo, pensaba que esto iba a durar más...
¿Has llegado ahora? Ah, no, esto empieza muy puntual... lo mejor es venir a la playa todo el día, y así te evitas el viaje a última hora de la tarde, los problemas para aparcar, etc. Bueno, nosotros llevamos aquí todo el día porque hemos coordinado el montaje, así que igualmente...
¿Ah, si? ¿Y cómo os ha ido? Me comentaron que ayer hubo una tormenta terrible, que llovió un montón...
Si, fue horrible... justo cuando montábamos el muro de ladrillos de Lin Yilin... pero bueno, al final contamos con la ayuda del personal del ayuntamiento, y también tuvimos una colaboración muy buena con el comisario, Juan Antonio Álvarez Reyes...
Cuéntame un poco de qué van las piezas, ya que me lo he encontrado todo acabado...
Pues verás, allí al fondo está la proyección de Fiona Tan, “News From The Near Future”, que consiste en imágenes de archivo relacionadas con el mar y el agua...
Sí, me han parecido imágenes del mar y el agua como vida y como amenaza, ¿no? La ciudad inundada, el barco que se hace a la mar...
Sí, por desgracia la artista no ha podido venir para comentarlo un poco más. Allí está el escenario en el que hizo su acción Yan Duyvendak, que como has visto consiste en imitar personajes de cine y la televisión...
Un poco sobre la forma en que nos identificamos con los protagonistas de los mass media, ya veo.
Luego tienes ahí el hoyo que ha cavado Lara Almarcegui. Su acción consistía en cavar un hoyo hasta que ya no pudiese más...
Sí, pero no es muy hondo... ¿Qué ocurrió, se cansó de cavar?
No, pero fíjate... la playa es en realidad la falda de ese monte de roca que ves al final de la cala, así que apenas hay medio metro de arena, y luego roca. De todas formas, la artista se pasó un buen rato cavando y golpeando la pala contra la roca...
Entiendo... ¿y el muro de ladrillos? ¿Es un alegato contra las edificaciones?
Esa es la acción de Lin Yilin. Es un artista chino que ahora vive en Nueva York, y su performance trata del paso de un sistema comunista a otro capitalista, ese “romper el muro” y nadar entre dos aguas...
¿Y el guante de boxeo?
Ah, es que a veces rompe el muro al final de la acción, pero esta vez no lo ha hecho... Luego, está la acción de Alicia Framis... ¿has visto que había gente que llevaba unas almohadas con las palabras NIT NIU?
Sí, pensé que las vendían o algo así...
Pues bien, había unas blancas y otras azules, y la artista las había puesto en un montón en la playa, luego invitó al público a coger una almohada y dividirse en dos grupos. Unos representaban a los mallorquines y otros a los extranjeros. Después tenían que hacer una guerra de almohadas... una vez acabada la acción, la gente se llevó las almohadas, así que la pieza no la puedes ver, porque se ha diseminado por todas partes.
Claro. Por cierto, ¿qué hay de las explosiones?
Ah, esta es la intervención del colectivo El Perro, de Madrid. Es un proyecto que llevan haciendo, titulado “Virtual Demolition Tower”, que consiste en proyectar imágenes de explosiones sobre diferentes edificios. Circulaban con un coche por Madrid y la gente podía escoger qué edificios quería ver “explotar” virtualmente. Aquí han escogido proyectar sobre este hotel, que está infringiendo la ley de costas... temíamos que esto nos diese algún problema, pero al final no ha pasado nada.
Me despedí de Tina y tomé un par de notas de lo que me había comentado. Ciertamente, la selección del comisario Juan Antonio Álvarez Reyes ha sido interesante, aunque encuentro que la relación con el espacio (la playa) sea en algunos lados más bien formal (como en el caso de Yilin) o casi nula (la acción de Duyvendak sobre la identidad, a mucho estirar, se podría relacionar con el cine de verano, pero aún así...). Más acertadas me parecen la acción de Almarcegui (ese cavar y topar roca me parece incluso una metáfora de la mentalidad de algunos mallorquines), y la de El Perro, con su carga de discreta polémica.
En cualquier caso, la Nit Niu es una cita por la que vale la pena cruzar la isla, y tan sólo puede uno lamentar que no se prolongue varios días, más como festival de arte que como evento puntual.


