M. ELENA VALLÉS. PALMA.
Pese a los augurios de los críticos, que apuestan por un retorno a la pintura figurativa, Pep y Frederic Pinya no creen en las modas artísticas y apuestan siempre "por la buena obra pictórica". En esta ocasión, han seleccionado 25 piezas de ocho artistas que trabajan y explotan al máximo distintos procedimientos de entender el abstraccionismo. Todo, con la finalidad de realizar un arqueo de las distintas tradiciones de este estilo pictórico, ya sea por su procedencia o por sus técnicas, a través de las cuales han circulado estos creadores.
El recorrido lo realiza Pep Pinya desde la primera planta y en una primera sala en la que entran en diálogo cuatro obras de Jordi Alcaraz, cuya base es un azogue que parece haber sido alcanzado por balas de pintura. Unas perforaciones poéticas que conscientemente consiguen que el espectador se imagine penetrando en ellas. En una enorme pared, pende un tríptico de potente grafismo de la toledana Felicidad Moreno, que expone por primera vez en Pelaires. Figuras circulares y líneas de acrílico y esmalte sobre tela combinan el negro, el amarillo y el rojo en una secuencia que recuerda al pop.
En la estancia contigua, hay dos de Mark Francis que experimentan con la abstracción de las líneas proponiendo un juego estético y refinado. Adentrarse unos metros en el espacio es encontrarse con tres esculturas de hierro de Nigel Hall, que evocan motivos florales como los pétalos. Justo al lado, hay uno muy caligráfico de blanco sobre negro de Domenico Bianchi, ejecutado el dibujo en cera sobre fibra de vidrio. La diversión y la explosión de colorido se instala definitivamente con la obra de Santi Moix, artista residente en Nueva York que expone por primera vez su obra en Palma. Moix se mueve entre la figuración y la abstracción creando una especie de tren de formas, letras, caras e incluso sonidos que destacan tras un fondo azul. A juzgar por el título de la obra, se trata de un puente flotante, que lleva al espectador directamente a la planta baja. Aquí, una pintura de grandes dimensiones de Domenico Bianchi da una bienvenida de lujo al visitante, pues las técnicas son costosas: una base de polvo de mármol nacarado contiene un dibujo en plata. Actuando de contrincante, se encuentra uno oscuro y en pequeño formato de Jason Martin, que expone por primera vez en la Pelaires. Se trata de un óleo sobre aluminio que crea un efecto óptico refulgente. Desde el primer arco, se vislumbran otros dos del inglés, claros esta vez, en la misma técnica, de trazo matérico y giratorio y con efecto de textura ya que parecen hebras de cabello rubio. El último de la sala es de Guillem Nadal, un gran formato muy orgánico, con la base color tierra y con marcas y máculas de pasta negra. Una vuelta al mundo atávico de la madre naturaleza que contrasta con la sofisticación de Martin.
´abstracción, otras miradas´
Inauguración: Hoy a las 20 horas en el Centre Cultural Pelaires
Hasta finales de octubre