|
Por Angela Adrover
Esta semana me decidí a retomar mi (algo abandonada, lo reconozco) vida sociocultural por las galerías, centros de arte y museos de Palma. Pasando por delante del Casal Balaguer me llamó la atención observar desde la calle una exposición de fotografía, y como disponía de un poco de tiempo opté por entrar a ver de qué se trataba. Este espacio público se caracteriza por albergar exposiciones de lo más variopintas, desde los finalistas del certamen de Art Jove hasta exposiciones de ONG, etc... con mayor a menor acierto en la cesión del espacio por parte del Ayuntamiento. En esta ocasión, la exposición que ocupa dicho espacio público versa sobre los molinos de Mallorca. Organizada por la Asociación de Amigos de los Molinos reúne fotografías de Andreu Negre, que se podrán visitar hasta el día 9 de este mes de diciembre. Lo primero que llama la atención es la distribución de la obra: ocupando las paredes de la sala inferior, a la misma altura, con el mismo marco, y una al lado de la otra fotografías y más fotografías de molinos, todas retocadas con ordenador, sin ningún orden ni concierto en su distribución, dificultando la percepción de la obra y desaprovechando las muchas posibilidades que ofrece el espacio. Después de esta primera exposición, el martes me acerqué hasta el espacio Ramón Llull dónde (teóricamente) se inauguraba una exposición de Escultura Contemporánea a les Illes Balears. Digo teóricamente porque al llegar ahí, cámara en mano, cual fue mi sorpresa al encontrar la sala cerrada. Lo primero que pensé fue que me había equivocado, que me había informado mal y que la inauguración era otro día. Algo molesta con mi mala memoria (pensaba yo), decidí no dar la tarde por perdida y acudí a la Fundación Joan March, de la calle San Miguel, para disfrutar de la exposición Rostros y máscaras: Fotografías de la Colección Ordoñez - Falcón... y otra de cal: al llegar allí, un señor (muy amable y educadamente, eso sí) me dijo que sin invitación no podía pasar a ver la exposición... y sí, mi mala memoria esa noche se cebó conmigo: me había dejado la invitación en la oficina. Dos de cal, y seguidas!! Mi proyecto de semana cultural no empezaba con muy buen pie... Al día siguiente, después de revisar la información que tenía sobre la exposición de escultura, me di cuenta que mi memoria estaba en perfecto estado. En todos los documentos y artículos consultados aparecía el 29 de noviembre como día de la inauguración. Esa misma tarde, me acerqué de nuevo al espacio Ramón Llull, y esta vez si que encontré el espacio abierto. Pero sin exposición. Ni nadie a quien poder preguntar. Así que entré, y pude ver en el patio bastantes cajas (imagino que con las esculturas dentro) aun por desembalar. Al menos la obra estaba ahí, no visible, pero estaba. Ya empezaba a dudar que realmente hubiese alguna exposición... pero si la hay (bueno, la habrá): se inaugurará el próximo sábado 10 de diciembre, y reúne obras de Ferran Aguiló, Pep Canyelles, Pere Martínez “Pavía”, Glòria Mas, Josep Maria Sirvent, entre otros muchos. El cambio de fechas sigue siendo un misterio, aunque ya es lo de menos. Y la exposición de fotografía de la Fundación Joan March tendrá que esperar a la semana que viene debido a la coincidencia del horario del museo con el mío laboral, hasta el próximo sábado no podré acercarme a verla. Ah! Y llevaré la invitación conmigo, no sea cosa que me nieguen la entrada de nuevo... Pero no toda la semana podía seguir así de mal... y el jueves por la tarde opté por acudir a dos de las muchas inauguraciones que la noche cultural palmesana nos brindaba. Mis seleccionadas fueron la exposición de Mirai Kobayashi en Ca’n Pinós, Galeria d’Art; y la inauguración en el Convent de la Missió de Dulce Reynés y las bodegas Jaume Mesquida. La primera de ellas, la exposición de Mirai Kobayashi en Ca’n Pinós, es una muestra de este joven artista de ascendencia japonesa, descubrimiento de la galerista en la feria DEARTE del año pasado en Madrid. La obra de Mirai a simple vista puede dar la impresión de ser una obra poco trabajada, donde el azar ha ido dando forma a las obras. Nada más lejos de la realidad. Si observamos los cuadros con detenimiento, podremos ver que el azar está totalmente controlado, dando paso a obras muy elaboradas. Sobre un fondo uniforme, bien sea de aluminio o el propio lienzo con una tonalidad homogénea y neutra, Kobayashi entremezcla materia y abstracto con estructuras lineales y geométricas, de pincelada firme. La mezcla de materiales, de técnicas (sobretodo juega con procesos de oxidación), nos muestran una obra llena de contrastes: de materiales, de procesos de oxidación, contrastes entre la cultura oriental y occidental, entre lo figurativo y lo abstracto... en palabras del propio artista “los contrastes son el concepto básico y la metodología para la búsqueda a través de lo esencial de la forma de la cultura occidental y oriental, y una de las facultades de mi arte. Mi principal fin es la búsqueda mediante el arte, y sobre materias multidisciplinarias que acabarán siendo alimento de mi pintura...” Exposición que podréis disfrutar desde el 1 al 21 de diciembre en Ca’n Pinós Galeria d’Art Contemporani. Además de inaugurar exposición, Ca’n Pinós estaba de fiesta: se celebraba el V aniversario de la galería, y pudimos conversar con una galerista pletórica, contenta de poder llevar cinco años batallando y a la que desde amblart le deseamos mucha suerte y poder disfrutar de su espacio muchos años más. Y la última exposición de esta semana la encontramos en la Galeria d’Art Convent de la Missió, donde la joven artista Dulce Reynés ha elaborado 60 cajas de vino para las bodegas Jaume Mesquida, tal como hiciera el año pasado María Torrents. Esta segunda edición de “Art i Vi” es una muy buena iniciativa que se va consolidando y una apuesta clara por los nuevos talentos artísticos y, a su vez, de promoción del arte balear, y fantástica manera de conseguir obra de artistas jóvenes que vienen pisando fuerte a un precio muy asequible. El contenido de estas obras de arte es una botella de Cabernet Sauvignon 2003, un Blanco 2004 y un vino espumoso que estarán a disposición del interesado por un precio de 120 euros. Cada una de las 60 cajas expuestas son piezas únicas, (conmemorando los 60 años que lleva en marcha las bodegas Mesquida, de Porreres) cada una de ellas con un diseño diferente, con motivos muy diversos, combinando lo máterico con la pincelada suelta, trazo firme y materiales diversos. Entre todas las obras que podemos disfrutar, hallamos motivos propios del vino, de la vendimia, copas, botellas... otras cajas que nos recuerdan a la obra de Tàpies o Guinovart, algunos con textos, palabras, frases de Borges... tal como nos comentaba la artista ha intentado en esta exposición plasmar “a través de los pigmentos, las texturas y las pastas las distintas sensaciones que me transmite el vino, los posos, la vid y la tierra donde se cultiva”. Y la idea de reunir a gente de dos mundos diferentes como el ámbito artístico y la enología convierte el acto en más que una exposición de pintura: era todo un acto social, en el que pudimos ver a gente de todos los ámbitos y no sólo del mundo artístico palmesano que es lo que suele ocurrir en todas las inauguraciones de Palma... La exposición de “Art i Vi” se puede visitar hasta este jueves 8 de diciembre, y animamos a todo aquél que aun no se haya acercado hasta la Galeria d’Art Convent de la Missió que no pierdan la oportunidad de disfrutar de esta segunda edición de “Art i Vi” a cargo de Dulce Reynés y, si llegan a tiempo, encontrar buena obra a un precio inmejorable. |