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Por María José Corominas
Addaya Centre d'Art Contemporani. Alaró. Mallorca hasta el 28 de septiembre Resulta evidente que la práctica de la escultura, necesita por su naturaleza, superar más dificultades que otras. La manipulación de los materiales que son habitualmente pesados, la necesidad de un espacio importante para trabajar, el transporte y otros muchos que no exige la pintura. Por lo cual el hecho de escoger la escultura como medio expresivo implica un sentido vocacional muy importante como es el de David Zisman.
Zisman era plenamente consciente de la dureza y el valor de este trabajo al escogerlo, pero era más fuerte su interés por la figura humana volumétrica, especialmente la femenina que realiza en hierro, acero o madera, aportando a algunas de las figuras elementos de la naturaleza como la mitad de un coco o algún objeto étnico adquirido en los múltiples viajes realizados a países de distintas culturas y distintas estéticas, donde fue almacenando imágenes en su retina, para posteriormente crear sus propios personajes. Las figuras femeninas de Zisman a través de los años han sido realizadas en plancha de hierro como recortadas con tijeras poniendo de relieve sus atributos. Muchas de las esculturas son mujeres embarazadas porque la mujer es la que tiene la capacidad de generar los hijos, generar vida. Claustros maternos que preservan el fruto que nacerá a su tiempo, como en la naturaleza se reproduce continuamente la flora y la fauna para el mantenimiento de las especies, como una planta protege los capullos de las flores que se abrirán a la vida. Ahora Zisman nos presenta una serie de esculturas de pequeño tamaño que nos evocan figuras africanas estilizadas como los masai en las que muchas muestran la curva del feto en su vientre. En estas figuras el artista ha desarrollado un perfeccionista oficio con su trabajo de círculos que cubren toda la superficie y que son la piel, de ellas, dejando liso el material en los espacios ocupados por la falda o la túnica. Las cabezas pequeñas y proporcionadas son todas distintas unas ovaladas otras rectangulares y frecuentemente el artista les concede un guiño de ironía al poner, por ejemplo, una plumilla de estilográfica como cabeza y rostro y un pequeño sombrero. Los materiales utilizados en estas figuras son el hierro y el acero unas veces oxidado o ennegrecido el primero y otras muy pulido el segundo. David Zisman, nos interesa por el interesante estudio de las formas humanas femeninas que realiza con su buen oficio escultórico y además nos interesa la valoración que hace de la mujer y de su capacidad de maternidad que plasma con su trabajo. |