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Por Carla Arrieta
Edvard Munch. El espíritu sublime Fundación La Caixa. Palma de Mallorca Inauguración: 8 de septiembre de 2006 Exposición: hasta el 7 de enero de 2007
No resulta habitual que las obras de los artistas que tiene museo propio salgan del mismo, pero más inusual es aún que, a nivel de Estado estas obras aterricen en nuestra Isla. Los mallorquines tenemos la ocasión única de disfrutar de las pinturas del artista noruego Edvard Munch.
La Fundación La Caixa expone en el Gran Hotel, con la colaboración del Munch-Museet de Oslo, del 9 de septiembre al 6 de octubre la muestra ‘Edvard Munch. El espíritu sublime’, esta exposición refleja la época más fructífera de la obra de Munch, que coincide con el cambio del siglo XIX al XX. La exposición muestra, principalmente, a través de 63 pinturas, dibujos y grabados, el período comprendido entre 1889 y 1908, que en definitiva constituye la etapa de su producción que tuvo más importancia para su reconocimiento como artista y determinó su influencia en el arte contemporáneo.
Su obra es obsesiva, una expresión absoluta de su percepción de la realidad marcada por el terror a la muerte y la soledad. Tras una época de formación impresionista al noruego se le queda corto este movimiento y escoge un camino en aquel momento polémico y fuera de todo academicismo, sus colores incoherentes, las figuras alargadas y el trazo arrastrado y sinuoso, que en parte recuerda a Van Gogh, evoluciona hasta convertirse en un arte más profundo, en el que todos los elementos que lo componen están ahí por una razón y adquiere gran complejidad. La principal diferencia con el arte que se hacía hasta el momento era que en lugar de pintar el exterior, exteriorizaba el interior con un elenco inmenso de símbolos y una carga emocional que plasma los momentos inevitables y atemporales de la vida humana, la soledad, la angustia, la enfermedad, frustración y sobre todo, la muerte, asociado a la imagen de la mujer. Los colores tienen una consistencia irreal. Pintado a partir del "infierno interior" de Munch, el cuadro visualiza asimismo la desesperación a finales de siglo XIX, con sus connotaciones de angustia y sentimiento apocalíptico. La fuerza demoledora de su sensibilidad y la tensión psicológica que manifiesta consiguen hacer de sus obras un referente de la época y consiguen angustiar y hablar directamente al espectador de esa angustia vital del vivo que recuerda al muerto.
En torno al cambio de siglo, el pintor abandona los trazos sinuosos que envuelven amplias superficies de colores planos, para adoptar un modo mucho más expresionista de pinceladas anchas y muy largas, que subrayan un uso cada vez más arbitrario del color, su arte pasa a se de un expresionismo neurótico totalmente volcado en conmover al espectador.
El anuncio de la llegada de esta exposición ha coincidido con la recuperación de dos de sus obras más conocidas, ‘El grito’ y ‘La Madonna’ tras dos años de desaparición y un robo de película la policía de Oslo, de una manera más o menos ortodoxa, ha conseguido recuperar en buen estado las obras maestras que se encuentran de nuevo en las dependencias del museo Munch de Oslo, y aunque es muy poco probable que esas dos obras salgan de allí al menos tendremos la satisfacción de ver otras 63 y tener la esperanza de poder ponernos delante de ‘El Grito’ del siglo algún día. |